sábado, 30 de noviembre de 2024

La memoria puede ser un territorio ignoto poblado por dragones como en aquellos antiguos mapas que rotulaban sobre tierras inexploradas "hic sunt draconi". Y se te pueden comer? Bueno, todo puede ser en este mundo pero creo que lo más probable es que te sientes amigablemente a su mesa. No estoy pensando solo en olvidos, lagunas mentales y otras pre-senilidades sino también en el maelstrom (remolino gigantesco a la altura de las islas Lofoten) que conforma el eterno retorno de mis relativamente pocos esquemas mentales memorísticos. Sí, casi siempre tiendo a tener, una y otra vez, los mismos pocos recuerdos que me ayudan a componer el tiempo cíclico en el que me siento a gusto. Eso me da mucha estabilidad mental, al menos en lo que se refiere a mis estados de ánimo. Casi siempre estoy en mi línea-base emocional, ni más alto, ni más bajo. Como no tengo futuro o al menos planes de futuro, pues eso me coloca de bruces en el puritito presente. Esto ratifica mi querencia por el tiempo cíclico, el de los pueblos primitivos que viven una y otra vez ciclos de lo mismo. Mis hitos o tótemes son tan laicos y prosaicos como un ángulo de visión desde el sofá cubierto con mantita escuchando música, en el que recaigo muy a menudo. O bien, la llama de la velita que prendo cada tarde invariablemente. Soy un hombre previsible, diréis. Y es cierto. Pero sabéis? Eso me permite descolocar totalmente a quien me observe cuando, de repente, me salto mis perennes rutinas. Hay que guardarse algún as en la manga...

martes, 19 de noviembre de 2024

Hablando en términos biológicos, somos unos sacos de mierda, de diferentes tamaños. Hablando en otros términos, somos física y química. Estamos sometidos a procesos y sistemas físicos y químicos, que no controlamos, y que moldean nuestros comportamientos, nuestras emociones y sentimientos y nuestros pensamientos. Los seres vivos tienen un truco para intentar solventar esta cuestión. Y es vivir bajo hábitos, costumbres, esquemas de comportamiento repetitivos, que se aplican tanto individualmente como, en el caso de los animales sociales, colectivamente y, en el caso de los humanos, modificando físicamente el entorno. Con lo que, al estabilizarse en alguna medida el entorno, los sistemas químicos y físicos adscritos a este se estabilizan también en cierta medida. Y así nos volvemos predecibles. La lucha por la supervivencia es, de algún modo, una lucha por el conocimiento del medio.

martes, 12 de noviembre de 2024

La agenda política discurre muchas veces entre utopías sociales. Desde el feminismo 2.0 hasta el ecologismo y animalismo 2.0. Yo las llamo utopías Nescafé pues son utopías sociales instantáneas. Esto es contradictorio pues la utopía siempre tiene un horizonte ilimitado, está orientada siempre a lo que queda por venir. Sin embargo, las utopías sociales de hogaño se considera por parte de sus promotores y adeptos que ocurren en lo inmediato, tienen que ser para ya, para ahora mismo. Así, lo que debe ser, siempre por definición tan lejos de lo que realmente es, no se admite que no esté plenamente vigente ya. Psicológicamente, genera claro está una frustración que lleva al resentimiento hacia todo y todos. Con lo que de rebote solo queda uno mismo, el interfecto puro de alma y henchido de gran corazón, como objeto irreprochablemente deseable. Narcisismo y egocentrismo es a lo que se ven abocados, a menudo, los creyentes en las utopías Nescafé.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Estamos en la época, desde la 2ª Guerra Mundial, de la ciencia de producción masiva o ciencia estandarizada en la que prima lo cuantitativo - cantidad de artículos publicados, de dinero invertido en equipos de investigación, de aparatos o instrumental adquirido - sobre lo cualitativo. No hay grandes avances teóricos, añadido esto a la adopción del relativismo en ciencia, especialmente en física, lo que implica la proliferación de esbozos teóricos que cubren todo el espectro o ventana de conocimiento de la época (simultáneamente surgen teorías del sí y del no, y del medio sí y del medio no) anulándose mutuamente, con lo que el avance de la ciencia es nulo. La acumulación cuantitativa puede producir adelantos tecnológicos de notable impacto en la vida y en la sociedad pero el avance teórico lleva embozado prácticamente un siglo. Particularmente, en biología, más de 60 años, desde la propuesta de la doble hélice del ADN. La electrónica que es una tecnología se ha convertido en el emblema científico de nuestros días, lo que viene a remachar cuanto estoy diciendo. También es cierto que la zarzuela, en la que se decía aquello de "...hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad", ha decaído igualmente.