el cuentista impenitente
domingo, 12 de julio de 2026
Yo no soy el mismo de hace diez años, mi "yo" es otro. Creo, con Hume, que el "yo" es un haz de percepciones friable e intermitente que siempre es un contenido pero que nunca es un continente. Y si no es un continente, de "algo" que podamos descargar y obviar, no tiene esencia propia. Luego, de algún modo, existimos pero no somos. Con lo que mi identidad es narrativa (lo que me cuento de mi mismo y de los demás), es pues un devenir y no un ser. Así, yo fluyo sobre el mundo, a veces a la velocidad de la lava candente y a veces a la velocidad de un riachuelo cantarín. El. mundo no me contiene sino que es mi espacio vital, por así decir. Y luego, yo estoy, ahora sí, y ahora no. Ninguno de mis "yo" tiene más entidad que otro para ser objetivado. Con lo que, definitivamente, vuelo sobre el mundo. Y así, tengo el optimismo fundamental de un pájaro que lo ve todo desde lo alto. Y el reposo, me diréis? Esa es un condena que no podré evitar, algún día...
miércoles, 1 de julio de 2026
La canícula, o ¿las canículas? Sí, parece que tenemos que prepararnos para sucesivas, y pertinaces, olas de calor a lo largo del verano. Este tipo de plurales me recuerda a aquella pregunta de España, o ¿las Españas?, o bien aquello de "zar de todas las Rusias". Siempre hay que sospechar de esas expresiones pues te quieren colar la idea de la unidad dentro de una diversidad que, muy a menudo, se trata por todos de escamotear. Arte de prestidigitación, "Nada por aquí, nada por allá...", "Ale hop, he aquí una paloma" (Aplauso del público). Sí, los plurales políticos suelen esconder pequeñas, o grandes, comedias que si no se manejan con tiento pueden derivar en (grandes) tragedias. Así la guerra de España (1936-1939), que fue posiblemente producto de querer colocar todos los huevos en el mismo cesto ideológico-político por parte de los unos y de los otros. Los de más allá, que en otra época seríamos tildados de "afrancesados", como el presidente Azaña, probablemente hubieran tenido que emprender el camino del exilio fuese quien fuese quien se alzase con el triunfo. Volviendo al tiempo atmosférico, creo que hay que dar gracias a Dios de que en los calores mesetarios de Madrid esté tan difundido el uso del aire acondicionado que evita muchos golpes...de calor.
domingo, 21 de junio de 2026
Al ser finito tengo que vivir varias vidas en mi vida pues no puedo pretender explicarme a mi mismo dando un sentido único a toda mi existencia. Si lo intentase hacer estaría sugiriendo que adopto por un momento un punto de vista externo a mi vida (para poder otearla completamente), lo que es psicológicamente inviable. Y vivir varias vidas en esta es al fin mucho más llevadero, no? Pues te evita cargar con un "yo" apabullante que te acompañase de principio a fin. Yo soy de la idea de que el supuesto "yo" es friable y que se descompone con facilidad en miríadas de pequeños puntos de vista con distintas adscripciones temporales. Soy, pues, "otro" que el que vivió bajo mi mismo nombre hace 30 años. El peso específico de mi vida se reduce entonces mucho con lo que los años "pesan" menos. Si la vida se hace más fácil, bienvenida sea a cualquiera de los rincones experienciales que pase a ocupar a cada rato. Experiencia agradable, ¡qué bello rótulo para una vida tranquila!
domingo, 7 de junio de 2026
sábado, 30 de mayo de 2026
Se acerca el verano (boreal) y las temperaturas ambientales van subiendo. Yo, de año en año voy sintiendo menos el calor. Sí, supongo que mi metabolismo se va ralentizando o, dicho de otra manera, que la Parca va danzando cada vez más cerca. También es cierto que pienso que la meseta madrileña está gozando de un microclima en este cambio climático que dulcifica y atempera generalmente los episodios de calor. He creado una máscara que me impide ver la temperatura oficial que se va señalando y me refugio en la temperatura sentida y, en cierto modo, gozada. Creo tener, dada mi edad, una memoria térmica que me permite calibrar, mal que bien, las temperaturas reales, pero me puedo equivocar. Con mi escasa veta dramática, para mi no hay casi olas de calor ni episodios tórridos en esta ínsula madrileña. Yo vivo, sea real o metafóricamente, en clima temperado y, cada vez más, lluvioso. Alimenta mi fantasía térmica una vida recoleta y a la sombra que absorbe posibles picos de temperatura. Lo dicho, echadme veranos al coleto que yo os devuelvo canículas disminuidas. Soy como el muñeco de nieve que se resiste a derretirse al final del crudo invierno. Y así voy contando mis días.
lunes, 18 de mayo de 2026
La razón es una experiencia de segundo grado. Pero siempre se apoya, fagocitándola, en una porción previa de irracionalidad. Ya que la realidad es, por definición, irracional puesto que la razón es un constructo histórico con fecha, aproximada, de aparición en el mundo. Así, los humanos, en tanto seamos racionales, tenemos una experiencia de una experiencia (segundo grado). No alcanzamos la realidad directamente. Y por eso lo que es, el mundo, se nos escapa por entre los dedos.
viernes, 8 de mayo de 2026
Puede que nademos en círculos, sí. Por el proceloso mar de la experiencia vital. El lenguaje verbal está cerrado sobre sí mismo. No es solo que no se pueda salir del lenguaje sino que nuestras programaciones neurolingüísticas nos llevan a cerrar ciclos cognitivos sin cesar. Naturalmente, somos animales de costumbres pues la evolución cultural implica la repetición incesante a cada nuevo nivel que alcanzamos y hasta que ascendemos un nuevo peldaño. Si no nos repitiéramos no podríamos orientarnos cognitivamente ya que no tenemos un lugar cognitivo fijo, el equivalente cultural de un nicho ecológico.
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