sábado, 22 de julio de 2017

Todos empezamos simplemente siendo, lo que es algo sumamente desestabilizador porque conlleva la creación constante de mundos en los que habitar, que se agotan a cada poco. Por eso, preferimos devenir, siendo así recreadores de mundos preexistentes a nosotros que duran en tanto nos transformemos hacia lo que queremos ser. El mundo del ser es heroico, es el tiempo del mito también. El mundo del devenir es el de la primacía moral del deber ser, y es el tiempo del logos.

viernes, 21 de julio de 2017

El reloj siempre marcará la hora, perspicaz, como la brújula imantada señala al norte. Y siempre serán las doce a las doce y la una dentro de una hora y sucesivamente. Lo que plantean los relojes es el síndrome del desgaste del tiempo, pues el tiempo vuelve a comenzar irremisiblemente cada veinticuatro horas, pero, ay, algo mellado. Y con el polvillo del tiempo desgastado, que tiene cualidades mágicas, empieza una vida, y también termina. Hora nona, ¿por qué nos abandonas?

domingo, 16 de julio de 2017

La situación no era tan desesperada como para recurrir a medidas de fortuna, como abrir las ventanas y dejar que corriera el aire, se decía Juan. Aquí resistimos bien atrincherados y pertrechados de armas como ventilador y, último recurso, aire acondicionado.

La sensación térmica era abochornante pero de alguna extraña manera, soportable. Juan descorrió las cortinas y vio el edificio frontero, de empaque y piedra, sin ofrecerle a la vista ningún punto de ruptura para que, cual casa Usher, alguna porción de cornisa se viniera abajo. Ya se sabe que la dilatación de los calores puede acarrear desgracias.

La desgracia era lo que más temía, y a eso se aferraba para sobrevivir civilizadamente. "La Razón es la continuidad de los números", como hierofante de sí mismo, Juan recitaba antiguos mantras que le ayudaban a salvar, si no los muebles, sí la diosa Razón. Y es importante que ésta no sea desahuciada, se dijo, sudoroso y abanicándose con un ejemplar de revista atrasada.

Se dio pronto cuenta de que en su país eran adictos al calor, pero esta adicción, a diferencia de otras, no requería de oscuridad y putrefacción, como para el cultivo del champiñón, se decía, sino de paramentos que le protegieran de la luz solar directa. Y en eso estaba Juan, acaso buscando la felicidad del momento oportuno, y a punto, a punto, de bajar las persianas.

viernes, 14 de julio de 2017

En política, eternidad es otro nombre que se le da al Estado...("Se vende, en buenas condiciones de uso, por cambio en la orientación del negocio")

jueves, 13 de julio de 2017


- ¿Qué admiras?
- Puede que la versatilidad o la bonhomía de la Naturaleza en el trasunto floral que nos rodea, no lo sé, déjame admirar.

Y Javier Del Prado Biezma, continuó con la exploración de esos mundos interiores que tan fácilmente él sacaba a flote, a la luz de sus brillantes ojos, martilleando la experiencia con conciencia bien emprendedora.

Y mientras tanto...la luz tornasolaba los alvéolos florales, las inflorescencias se acomodaban al vagabundeo del día y se escapaban de la noche que ya llegaba.

- Que juegues bien, se despidió Javier.
Y Adán le siguió con la mirada mientras se refugiaba en su paraíso interior.

martes, 11 de julio de 2017


"Vivienda desocupada, funcional, ideal para ocupación inmediata, se ofrece a pandemias, palabros, requiebros y expósitos".

Letrero que campaba en la ventana de un segundo piso del barrio de las Letras de Madrid, donde es de justicia que se escriba con cierto arrobo, arritmia conjugada de duende quejoso, y hasta cambalache, propios del poso -y peso- de las manos que han arañado papel en los siglos que nos preceden y de los que tan envidiosos nos mostramos como para labrar ventanas a semejantes golpes surgidos de la tramoya de muchas vidas.

Me imagino a los ungidos de mucho amor -correspondido y no correspondido- acudiendo a la llamada de dicho letrero.

viernes, 7 de julio de 2017

El recorrido del tracto digestivo sirve para absorber nutrientes y excretar impurezas, pero también puede servir para calumniar al pan y a la carne que pasan a convertirse en otros compuestos, mientras nosotros, orondos, como quien no quiere la cosa, nos echamos la siesta. Nos maldicen silenciosamente los alimentos mientras son reconvertidos y cuando no queda rastro de su origen, exhalamos un tenue suspiro de satisfacción por el daño causado. Malas bestias...