viernes, 16 de enero de 2026

La comunicación humana, mediada por el lenguaje verbal, se caracteriza por no terminar nunca. Esto es, siempre se puede añadir algo más a un diálogo, o a un monólogo, nunca cierra. Así la comunicación humana es siempre incompleta, imperfecta. Si siempre se puede añadir algo en la comunicación en "n" entonces la comunicación en "n-1" y en "n-2" y sucesivamente, en recursión indefinida, se caracteriza psicológicamente por incorporar algún deseo frustrado que será superado y vuelto a frustrar en "n+1" (a modo de cierre provisional y siempre superado a continuación). En efecto, como hemos visto, los cierres parciales (en "n-1", "n-2" y sucesivamente) son siempre frustrados al ser provisionales y superados. Entiendo por deseo frustrado, no necesariamente un deseo sexual o afectivo sino algún "contratiempo" en el devenir de la línea conductual individual y colectiva. Algo que "no sale bien", en suma, puede ser una minucia. Eso da la línea-base que psicológicamente nos informa de que somos finitos, limitados y susceptibles de errar. Considero que los deseos frustrados son la característica esencial del ser humano.

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