viernes, 21 de agosto de 2026
Se puede considerar al "yo" una interfaz simplificada que reduce la enorme cantidad de variables de mi sistema animal. Con el yo, la conciencia, mi cuerpo se concentra en las pocas variables y referencias de las que soy "consciente". Filogenéticamente, quizá sea el resultado de la aparición y afianzamiento del lenguaje verbal. A diferencia del resto de los animales, que tienen una comunicación perfecta con su entorno, pues dominan completa y plenamente la permanencia en su respectivo nicho ecológico, la comunicación verbal humana es imperfecta. Por ejemplo, siempre se puede decir algo más en alguna conversación o monólogo. Siempre se puede añadir algo más. Con lo que la comunicación no está completa nunca. Y así, la comunicación que subtiende es siempre imperfecta. Este tipo de comunicación reduce y concentra pues las variables de que se ocupa. Es, por así decirlo, una síntesis incompleta del mundo. Con lo que, al reducirse el ámbito de los problemas que trata el humano, es más fácil controlarlos, pero te hace ciego a grandes parcelas de la realidad que sí perciben y tratan los demás animales. De esta manera surgiría el "yo" que deviene una construcción histórica.
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