miércoles, 12 de octubre de 2016

Borges, escribiendo "Ficciones" tuvo una visión: el mundo se empequeñecía hasta quedar reducido a un punto y luego se expandía indefinidamente. "¿Desde cuando las visiones místicas son partículas elementales de la ficción?", se dijo, y continuó con su labor quedamente. No sé si sabía que él era el mundo y el mundo era él.

martes, 11 de octubre de 2016

Sentada en su taburete puesto sobre la surgencia de las emanaciones de gases tóxicos está colgada la Pitia en el santuario de Delfos. Sus gritos de paroxismo son interpretados por los sacerdotes que emiten el oráculo. Hoy día la estadística permite hacer predicciones, con un margen de error, también definido probabilísticamente. La ciencia nos salva...Pero en el margen de error entra la Pitia y su injustificada ciencia.

domingo, 9 de octubre de 2016

Vivir es abrir la memoria, o no dejarla cerrarse, ocluirse, y matar sin miedo a los moribundos y resucitar con ansia a los siemprevivos. Pero seguir vivos es seguir recordando y urgiendo al recuerdo a que nos alcance siempre allá donde nos encontremos. Seremos una y otra vez lo que ya hemos sido casi sin darnos cuenta de que nuestras vidas no son más que repetición de nuestras mismas vidas mientras seamos fieles a nosotros mismos. Vivir es recordar porque siempre estamos recorriendo los mismos caminos, saltando de uno a otro, y haciéndonos mientras nos deshacemos.

jueves, 6 de octubre de 2016

El latín no es una lengua muerta, la prueba es que es el idioma oficial de un Estado, la Ciudad del Vaticano, pero no puede tener ya descendencia legítima: sus hijas hace ya mucho que abandonaron el "nido". Sin embargo, es la única lengua en que se puede decir el nombre de la rosa, "rosa, rosae", sin mentir ni a la rosa ni a quien vaya dirigido el mensaje, pues no puede obtener beneficios, ni en consecuencia generar pérdidas, de la emisión de sus fonemas al ser una lengua sin tierra, luego desenterradas sus raíces y su conexión con la vida nuestra. Y sólo lo que no es objeto de comercio, sea real o metafórico, puede decir verdad.

lunes, 3 de octubre de 2016

El letargo

“Siempre es uno”, se camelaba Victoriano a sí mismo mientras deshinchaba la rueda de la bicicleta. Seguro de caminar equilibrado, contuvo el aliento al imaginar la proeza de atravesar sobre un alambre las cataratas del Niágara. Sí, siempre era uno mismo en las ensoñaciones tan frecuentes en las que se recreaba sin rebozo espiritual alguno. Porque Victoriano vivía para soñar despierto y no concebía otra vida que la vida soñada. Era un experto durmiente que programaba meticulosamente sus sueños -y alguna pesadilla- con talento de regidor. 

Esa rueda...era un elemento discordante en la bien rodada vida soñada de Victoriano. Daba largos paseos en bicicleta recorriendo siempre los mismos barrios y andurriales de la ciudad. Pero la rueda trasera empezó a enflaquecer, a ganar en flaccidez. Y por más que la revisaba, la cámara, recauchutados, presión de aire adecuada...no lograba ya pasear a gusto. 


Victoriano, hombre de hábitos bien marcados, no concebía que el mundo le opusiera una resistencia notable. Su regularidad en los asaltos del combate de boxeo que era la vida le salvaba de ser noqueado y su agilidad, cultivada mediante la versatilidad soñadora, le libraba de duros golpes. Por eso le parecía que la rueda le tomaba el pelo.


Exactamente, eso. La rueda se había propuesto desprogramarle la vida. Y Victoriano sabía que aquello no lo podría solucionar deshaciéndose de la rueda. Eso sería postergar, diferir el problema que la rueda representaba o simbolizaba, encarnizadamente. Todavía seguro de sí mismo, Victoriano soñó con la rueda. Preparaba sueños poliédricos, de escenarios en espiral ascendentes o descendentes, pero siempre manipulándola.


Creía sinceramente que, puesto que la vida es sueño, los sueños hacen a la vida. Pero día tras día, la rueda seguía dándole problemas. Victoriano vivía solo casi desde que empezó a soñar despierto, desde su juventud. Se llegó a preguntar si la rueda no sería un reflejo de su vida de la que hábilmente había logrado despejar cualquier oportunidad de vivir en pareja.


Sí, la vida podía estar devolviéndole los golpes que en solitario no le había podido propinar, a través de un Otro que era un objeto, no una persona a la que pudiera apartar de su lado. Empezó a soñar con ruedas antropomórficas, una suerte de Venus-Michelin. De la noche a la mañana empezó a sentir predilección por las mulatas del barrio. Victoriano casi nunca se había fijado en las mujeres. ¿Le habría llegado la hora?


Seguro de sí mismo, Victoriano comenzó a frecuentar cierto boliche que era el predilecto de las gentes de color. Ya no era joven pero todavía se conservaba en una forma física aceptable. Acostumbrado a sostener diálogos ingeniosos y llenos de chispa fantaseando con los más variados interlocutores no le costó mucho pegar la hebra con cierta hembra que por allí rondaba.
Todo lo demás es pan, amor y fantasía. Ciertamente Victoriano había triunfado.

viernes, 30 de septiembre de 2016

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El recuadro en la ventana enmarcaba un paisaje de tejados y desmontes del centro histórico de la ciudad. Había trazado ese marco en la ventana para obtener una miniatura, que le daba toda la vida de que era capaz su mundo liliputiense. Los Viajes de Gulliver acechaban desde la estantería y dirigían, imaginación mediante, todo el cotarro. Al servirse una taza de café no pudo dejar de notar que toda la ciudad, cuando menos, se había achicado al tamaño de una hormiga. Y que las altas voces de su pensamiento eran las únicas altas torres en esa tierra.