domingo, 27 de septiembre de 2026

Envejecer es una tarea que se desarrolla insensiblemente, en una transición insensible que puede comportar alguna sorpresa y bastantes contrariedades. Yo ya soy viejo, y cada vez lo seré más, dice la boutade. Porque ser viejo es, entre otras cosas, ir cortando hilos intentando no enredarte demasiado en ellos. Ir cortando hilos hasta quedarte en los huesos, en la pura esencia, que, como es sabido, en los seres humanos es pura fijeza, cesación de todo. Hace ya muchos años que empecé a poner en práctica esta idea. Por ejemplo, como desde hace más de 20 años no veo televisión y cine y teatro hace un poco menos, soy incapaz de reconocer los nombres, y los rostros, de los actores, actrices y cantantes de moda. Dimití de la cultura hará unos 10 años y desde entonces no asisto a ningún espectáculo ni presentación. Paso como sobre ascuas por la sección de Cultura cuando leo la prensa digital. Releo. Escucho siempre las mismas grabaciones de música casi siempre en el mismo orden. Y así me voy preparando para la rigidez postrera. No me asusta la muerte pero prefiero seguir aquí unos cuantos años más para amenizar, en la medida de lo posible, a los presentes. Jeje.

jueves, 17 de septiembre de 2026

La percepción y la cognición son mutuamente inconmensurables. Me explico. No es posible transmitir, mediante la palabra, una experiencia. La prueba de ello es que no se puede explicar a un ciego qué es el cielo azul. Así, no se puede ser, racionalmente, sino devenir. Quiero decir que yo no puedo ser (algo, lo que sea) sino que más bien debo transitar por mis diversas percepciones sin detenerme en demasía en ninguna. No otra cosa es el flujo de la conciencia... Ser es naturalmente la meta directa de cualquier porción del lenguaje verbal. Hablar tiende a fijar las experiencias, a asentarlas en el caletre y a darles forma, separadas del resto del mundo. La dinámica de las experiencias, y por tanto de las cosas en el mundo para mi, es el estado natural de mi conciencia que se contradice con lo que puedo expresar mediante el lenguaje. Esa tensión irresoluble entre lo que digo y lo que siento es el voltaje que da energía a la racionalidad y a todo lo que esta me aporta. Pues el lenguaje verbal permite podar, simplificar, reducir la experiencia, tan vasta e inconmensurable, hasta una medida manejable por mi y así resolver los problemas que la realidad me plantea.

sábado, 5 de septiembre de 2026

Ceuta es un nudo gordiano que Marruecos quiere cortar a la manera de Alejandro, amagando el corte poco a poco, y que España quiere resolver haciendo otro nudo por encima. No otra cosa es la política que levanta ruidos, bufidos y hasta mugidos en torno por ejemplo a la distribución de menores inmigrantes en la península. O los dimes y diretes sobre informes y otros pergaminos. Hay una diferencia esencial de tiempos. Marruecos lo tiene y lo va administrando a su conveniencia y España, o al menos la micro-política española de los tiempos actuales, no lo tiene. Y así, España, a golpe de culebrón o de comedia lo va ganando, agonizando cada día un poco más (pero no del todo) y, ¿Marruecos? Marruecos no lo va a dejar irse por el desagüe, eso a buen seguro.