domingo, 28 de diciembre de 2025
Las condiciones de posibilidad de la libertad humana radical en las religiones monoteístas (máxima libertad que se manifiesta, naturalmente, rechazando a Dios) las pone Dios pues debe garantizar un lugar donde ese rechazo pueda existir eternamente. Y así el ejercicio de esa libertad (en el Infierno) es la mayor loa que se eleva hacia Él. Al rechazarlo se le exalta, al mismo tiempo. Con lo que el Infierno y el Paraíso se superponen. Y si no hay Infierno, en sentido estricto, no hay libertad humana (en el monoteísmo).
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