La razón es una experiencia de segundo grado. Pero siempre se apoya, fagocitándola, en una porción previa de irracionalidad. Ya que la realidad es, por definición, irracional puesto que la razón es un constructo histórico con fecha, aproximada, de aparición en el mundo. Así, los humanos, en tanto seamos racionales, tenemos una experiencia de una experiencia (segundo grado). No alcanzamos la realidad directamente. Y por eso lo que es, el mundo, se nos escapa por entre los dedos.
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