viernes, 8 de mayo de 2026
Puede que nademos en círculos, sí. Por el proceloso mar de la experiencia vital. El lenguaje verbal está cerrado sobre sí mismo. No es solo que no se pueda salir del lenguaje sino que nuestras programaciones neurolingüísticas nos llevan a cerrar ciclos cognitivos sin cesar. Naturalmente, somos animales de costumbres pues la evolución cultural implica la repetición incesante a cada nuevo nivel que alcanzamos y hasta que ascendemos un nuevo peldaño. Si no nos repitiéramos no podríamos orientarnos cognitivamente ya que no tenemos un lugar cognitivo fijo, el equivalente cultural de un nicho ecológico.
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