miércoles, 1 de julio de 2026

La canícula, o ¿las canículas? Sí, parece que tenemos que prepararnos para sucesivas, y pertinaces, olas de calor a lo largo del verano. Este tipo de plurales me recuerda a aquella pregunta de España, o ¿las Españas?, o bien aquello de "zar de todas las Rusias". Siempre hay que sospechar de esas expresiones pues te quieren colar la idea de la unidad dentro de una diversidad que, muy a menudo, se trata por todos de escamotear. Arte de prestidigitación, "Nada por aquí, nada por allá...", "Ale hop, he aquí una paloma" (Aplauso del público). Sí, los plurales políticos suelen esconder pequeñas, o grandes, comedias que si no se manejan con tiento pueden derivar en (grandes) tragedias. Así la guerra de España (1936-1939), que fue posiblemente producto de querer colocar todos los huevos en el mismo cesto ideológico-político por parte de los unos y de los otros. Los de más allá, que en otra época seríamos tildados de "afrancesados", como el presidente Azaña, probablemente hubieran tenido que emprender el camino del exilio fuese quien fuese quien se alzase con el triunfo. Volviendo al tiempo atmosférico, creo que hay que dar gracias a Dios de que en los calores mesetarios de Madrid esté tan difundido el uso del aire acondicionado que evita muchos golpes...de calor.

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