domingo, 12 de julio de 2026
Yo no soy el mismo de hace diez años, mi "yo" es otro. Creo, con Hume, que el "yo" es un haz de percepciones friable e intermitente que siempre es un contenido pero que nunca es un continente. Y si no es un continente, de "algo" que podamos descargar y obviar, no tiene esencia propia. Luego, de algún modo, existimos pero no somos. Con lo que mi identidad es narrativa (lo que me cuento de mi mismo y de los demás), es pues un devenir y no un ser. Así, yo fluyo sobre el mundo, a veces a la velocidad de la lava candente y a veces a la velocidad de un riachuelo cantarín. El. mundo no me contiene sino que es mi espacio vital, por así decir. Y luego, yo estoy, ahora sí, y ahora no. Ninguno de mis "yo" tiene más entidad que otro para ser objetivado. Con lo que, definitivamente, vuelo sobre el mundo. Y así, tengo el optimismo fundamental de un pájaro que lo ve todo desde lo alto. Y el reposo, me diréis? Esa es un condena que no podré evitar, algún día...
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