Unas briznas de teología recreativa: el Cielo y el Infierno ocupan nuestra mente; solo el limbo se nos escapa (y también escapa a la teología vaticana). "Potencialmente benditos", sería la contraseña del limbo.
Si la energía del limbo fuera equipotencial a la del Cielo y el Infierno, entonces seguramente nuestras sombras (del limbo) nos atraparían en algún momento, lo que no sería irreparable para nuestra vida ultraterrena.
De todos modos, como Cielo e Infierno se reparten el mundo supralunar y sublunar, según consta en conciliábulo entre Dios y el Demonio (adivinen quién se quedó con el mundo sublunar y terráqueo), el limbo da cartas de nobleza a las sombras (alargadas) de nuestra vida y muerte.
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