domingo, 8 de septiembre de 2019
La noche del veneciano Giacomo Casanova también pudo ser madrileña. Aquí sedujo a una aristócrata, como relata en sus memorias redactadas en su puesto de bibliotecario del castillo de un noble de Bohemia en sus vejeces. ¿Pudo cantar bajo la luz de la luna algún canto festivo alusivo a su conquista? El maestro José Guerrero así lo establece en una de sus zarzuelas. El canto es plato de gusto tras coyundas guerreras y Giacomo podría ser una máquina de guerra fantasiosa plasmada en los códices Madrid de Leonardo da Vinci, que se conservan en nuestra Biblioteca Nacional. Así que todo quedaría en casa.
jueves, 5 de septiembre de 2019
miércoles, 4 de septiembre de 2019
martes, 3 de septiembre de 2019
El sabio en la Samarkanda medieval estaba traduciendo al árabe "La Poética", de Aristóteles. Llegado a cierto punto, encontró dificultades pues no comprendía el texto. ¿Sobre qué disertaba el filósofo?, se devanaba los sesos.
Apesadumbrado, se fue al banquete en casa del cadí. Aquella noche acudía un mercader recién llegado de China. Se sentaron juntos y el mercader, en cierto momento le comentó al sabio que había asistido a un acto para él incomprensible.
"En un palco frontal en mitad de un patio al aire libre, unas personas entraban y salían sin orden ni concierto, vestidas de fantasía, y empuñando a veces armas, otras abalorios, a veces hablaban, otras cantaban. Todo muy extraño".
Al volver a su casa, a altas horas de la madrugada, el sabio retomó la traducción y, para teatro, que era de lo que escribía Aristóteles, empleó el término árabe equivalente a danza. "Sí, eso está bien", asintió para sí mismo.
Apesadumbrado, se fue al banquete en casa del cadí. Aquella noche acudía un mercader recién llegado de China. Se sentaron juntos y el mercader, en cierto momento le comentó al sabio que había asistido a un acto para él incomprensible.
"En un palco frontal en mitad de un patio al aire libre, unas personas entraban y salían sin orden ni concierto, vestidas de fantasía, y empuñando a veces armas, otras abalorios, a veces hablaban, otras cantaban. Todo muy extraño".
Al volver a su casa, a altas horas de la madrugada, el sabio retomó la traducción y, para teatro, que era de lo que escribía Aristóteles, empleó el término árabe equivalente a danza. "Sí, eso está bien", asintió para sí mismo.
En recuerdo a mi desmemoria de un cuento de Borges.
domingo, 1 de septiembre de 2019
Siempre habrá modernos y antiguos. La cuestión es que estén equilibrados en su respectiva franja de edad. Si hay una proliferación de antiguos entre los más jóvenes, se aproxima la decadencia. Y si proliferan los modernos entre los mayores, es que la muerte está tardando demasiado en hacer su deber.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)