sábado, 20 de julio de 2019

Los ritmos circadianos (de 24 horas) son lo suficientemente breves como para no mostrarnos la afrenta del tiempo y lo suficientemente amplios como para matar nuestros sueños (de hecho, lo hacen por lo menos una vez). 
Son la modesta medida de lo posible en nuestras vidas y nos abrevian en mucho la muerte (pues un día es tiempo suficiente para vivir la vida). 
Son los módulos o elementos más veraces con los que ir construyendo, paso a paso, nuestra vida. 
Y son el horizonte de posibilidad de nuestra existencia. Somos luciérnagas que viven un día (con su noche).

viernes, 19 de julio de 2019

En tiempos de la Ilustración, el duque de Choiseul, primer ministro de Luis XVI, tenía un buen microscopio para su solaz particular. Estaba hecho en oro, naturalmente, para dejar claro que era sólo por magnanimidad cognitiva que descendía al nivel de los científicos. 
También por esa época, se escribía la Enciclopedia, primer intento de recopilación de todos los saberes científicos. Se hizo por suscripción, y toda Europa se apuntó a la puja. 
Excepto España, quizá por eso, el artículo "Espagne" de la susodicha Enciclopedia empezaba con un "¿Qué ha aportado España a la ciencia? Nada". Y por esos días, unos hermanos vascos descubrían el wolframio. ¿Pequeña venganza?

martes, 16 de julio de 2019

Recibir el sonido de las cuerdas de un laúd barroco es pulsar la sensación de un mundo perdido en el que la identidad religiosa definía muchas cosas y ese sonido, tan francés, como española es la guitarra, retrotrae a tiempos en que se daba la primogenitura musical, ya digo, en España, en Francia, en Inglaterra (viola de gamba), en Alemania (clave). También había, claro, los correspondientes hijos pródigos, pero de estos se expelía el aire caliente (en verano) que surgía del órgano de Charpentier, por ejemplo, y de las hogueras... La Europa de las músicas es asimismo la de las guerras de religión, no se puede separar al hijo del padre, con o sin mayúsculas.

domingo, 14 de julio de 2019

Solo los humanos sabemos del futuro. La flecha del tiempo que viene del pasado no se detiene así en el presente sino que tiene un recorrido mayor. Eso achica paradójicamente el presente, que es menor que en el resto de los animales y disminuye su valor. 
No sabemos qué hacer finalmente con el presente y eso incrementa la incertidumbre o, lo que es lo mismo, el futuro. Así, de la desvalorización del presente se nutre el campo abierto del futuro. 
Que no dispongamos muchas veces mas que de un futuro sombrío es señal de malcrianza y enrabietamiento. Infantilización, y, de este modo, retorno al origen. Pero el refugio del pasado está cerrado, así que, ¿inacción?, ¿ansiedad?, ¿depresión? La psicopatología de la vida cotidiana está llena de problemas mayores.

sábado, 13 de julio de 2019

A raíz de los estudios de Taylor sobre el trabajo, con medición de tiempos de tareas estandarizadas, Henry Ford desarrolló el que sería su logro fundamental para cimentar su fortuna, y bastantes otras cosas, la cadena de montaje del Ford T, el coche de las masas. Se propulsó al imaginario colectivo y no hay más que ver su presencia en "Un mundo feliz", de Huxley. Así que, querido Henry, estés donde estés, recibe una patada en el trasero tras otra, como una maquinilla de oraciones tibetana que produjese acciones, no deseos.

viernes, 12 de julio de 2019

La lógica deja a la razón al pie de los caballos de la experiencia, con lo que no le deja otra salida que conocer, que es lo único que se puede hacer al tratar con la experiencia o al tener experiencia, simplemente.

jueves, 11 de julio de 2019

La tensión superficial del agua permite que algunos insectos caminen literalmente sobre ella. Lástima que a los insectos no se les den bien los milagros, pero en cambio vemos que sí se enseñorean de la naturaleza -a nivel de sus nichos ecológicos-. ¿Sería más relevante cósmicamente ser terroristas de la naturaleza como nosotros, vía, por ejemplo, el milagro o la ciencia? Lo dudo mucho.