domingo, 22 de diciembre de 2024
La Navidad, ¿me gusta o no me gusta? El solo hecho de plantearlo indica que ambas opciones están bastante equilibradas. Debido a mi memoria de pez, yo nunca he acumulado inquinas o rencores de larga duración. Así que, si tuviera algún trauma infantil hacia la Navidad no ha perdurado en el tiempo. Y la Navidad con todos sus ritos incluso laicos me atrae por ese lado de costumbre, de hábito, de rutina, que tanto me gusta. Además, están las luces, los adornos, abalorios que tanto me encandilan con ingenuidad controlada. Definitivamente, la balanza se inclina del lado de Papá Noel, que no de los Reyes Magos pues esa fecha está ya en los arrabales de la Navidad. Comer un poco mejor que de costumbre sin excesos, que ya a mi edad es fácil controlarse, me propulsa casi todos los años a un sueño propicio para encarar los días y meses sucesivos. Sí, la Navidad es un pequeño bálsamo de Fierabrás que hay que aplicarse sin pensar que no nos llegan los pies al suelo desde la silla de la infancia que vuelve por unos días casi insensiblemente.
martes, 10 de diciembre de 2024
¿Alguien, no inmortal, quiere optar a la categoría de Ser Superior? Siempre he pensado que una persona humana, tomada como totalidad esto es, a efectos prácticos, la totalidad de su vida, es inconmensurable con cualquier pensamiento aislado o concentrado, hablando en plata: con lo que piense otra persona de ti. Así, siempre defiendo que no tiene sentido preguntar por el sentido de mi vida puesto que el sentido es una cuestión humana y no natural y creo por tanto que solo se puede aplicar a porciones de mi vida, pero no a la totalidad (las porciones de mi vida son cuestiones humanas, no así la totalidad de mi vida que solo es escrutable por algún elemento extra-humano). La totalidad de mi vida es un elemento de la Naturaleza que solo se puede interpelar por algún elemento de la Naturaleza y aplicando criterios naturales, no humanos. El sentido, o desde otro punto de vista, la justicia de mi vida (en su totalidad) no tiene cabida en el ámbito de lo natural pues lo que sea justo o injusto es una cuestión humana, no natural. Y, tras decir esto, ninguna otra persona puede alzarte a la categoría de Ser Superior, o denigrarte a cualquier otra categoría moral. Entiendo que este es el meollo de la cuestión pues no tiene ningún valor auto-aplicarse a uno mismo el rótulo de Ser Superior. Cambiando un poco de rasante, la moralidad de una persona depende en gran medida de sus circunstancias y eso convierte a cada persona en un mundo, en una mónada de Leibniz, incomparable con otra persona, que tiene, a su vez, sus propias distintas circunstancias. Así que, amigo-a lector, no te compares con nadie. Tú solo puedes, creo yo, ser el juez, si te apetece, de ti mismo.
sábado, 30 de noviembre de 2024
La memoria puede ser un territorio ignoto poblado por dragones como en aquellos antiguos mapas que rotulaban sobre tierras inexploradas "hic sunt draconi". Y se te pueden comer? Bueno, todo puede ser en este mundo pero creo que lo más probable es que te sientes amigablemente a su mesa. No estoy pensando solo en olvidos, lagunas mentales y otras pre-senilidades sino también en el maelstrom (remolino gigantesco a la altura de las islas Lofoten) que conforma el eterno retorno de mis relativamente pocos esquemas mentales memorísticos. Sí, casi siempre tiendo a tener, una y otra vez, los mismos pocos recuerdos que me ayudan a componer el tiempo cíclico en el que me siento a gusto. Eso me da mucha estabilidad mental, al menos en lo que se refiere a mis estados de ánimo. Casi siempre estoy en mi línea-base emocional, ni más alto, ni más bajo. Como no tengo futuro o al menos planes de futuro, pues eso me coloca de bruces en el puritito presente. Esto ratifica mi querencia por el tiempo cíclico, el de los pueblos primitivos que viven una y otra vez ciclos de lo mismo. Mis hitos o tótemes son tan laicos y prosaicos como un ángulo de visión desde el sofá cubierto con mantita escuchando música, en el que recaigo muy a menudo. O bien, la llama de la velita que prendo cada tarde invariablemente. Soy un hombre previsible, diréis. Y es cierto. Pero sabéis? Eso me permite descolocar totalmente a quien me observe cuando, de repente, me salto mis perennes rutinas. Hay que guardarse algún as en la manga...
martes, 19 de noviembre de 2024
Hablando en términos biológicos, somos unos sacos de mierda, de diferentes tamaños. Hablando en otros términos, somos física y química. Estamos sometidos a procesos y sistemas físicos y químicos, que no controlamos, y que moldean nuestros comportamientos, nuestras emociones y sentimientos y nuestros pensamientos. Los seres vivos tienen un truco para intentar solventar esta cuestión. Y es vivir bajo hábitos, costumbres, esquemas de comportamiento repetitivos, que se aplican tanto individualmente como, en el caso de los animales sociales, colectivamente y, en el caso de los humanos, modificando físicamente el entorno. Con lo que, al estabilizarse en alguna medida el entorno, los sistemas químicos y físicos adscritos a este se estabilizan también en cierta medida. Y así nos volvemos predecibles. La lucha por la supervivencia es, de algún modo, una lucha por el conocimiento del medio.
martes, 12 de noviembre de 2024
La agenda política discurre muchas veces entre utopías sociales. Desde el feminismo 2.0 hasta el ecologismo y animalismo 2.0. Yo las llamo utopías Nescafé pues son utopías sociales instantáneas. Esto es contradictorio pues la utopía siempre tiene un horizonte ilimitado, está orientada siempre a lo que queda por venir. Sin embargo, las utopías sociales de hogaño se considera por parte de sus promotores y adeptos que ocurren en lo inmediato, tienen que ser para ya, para ahora mismo. Así, lo que debe ser, siempre por definición tan lejos de lo que realmente es, no se admite que no esté plenamente vigente ya. Psicológicamente, genera claro está una frustración que lleva al resentimiento hacia todo y todos. Con lo que de rebote solo queda uno mismo, el interfecto puro de alma y henchido de gran corazón, como objeto irreprochablemente deseable. Narcisismo y egocentrismo es a lo que se ven abocados, a menudo, los creyentes en las utopías Nescafé.
sábado, 2 de noviembre de 2024
Estamos en la época, desde la 2ª Guerra Mundial, de la ciencia de producción masiva o ciencia estandarizada en la que prima lo cuantitativo - cantidad de artículos publicados, de dinero invertido en equipos de investigación, de aparatos o instrumental adquirido - sobre lo cualitativo. No hay grandes avances teóricos, añadido esto a la adopción del relativismo en ciencia, especialmente en física, lo que implica la proliferación de esbozos teóricos que cubren todo el espectro o ventana de conocimiento de la época (simultáneamente surgen teorías del sí y del no, y del medio sí y del medio no) anulándose mutuamente, con lo que el avance de la ciencia es nulo. La acumulación cuantitativa puede producir adelantos tecnológicos de notable impacto en la vida y en la sociedad pero el avance teórico lleva embozado prácticamente un siglo. Particularmente, en biología, más de 60 años, desde la propuesta de la doble hélice del ADN. La electrónica que es una tecnología se ha convertido en el emblema científico de nuestros días, lo que viene a remachar cuanto estoy diciendo. También es cierto que la zarzuela, en la que se decía aquello de "...hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad", ha decaído igualmente.
miércoles, 23 de octubre de 2024
En nuestra época, las ideologías políticas están siendo solapadas por utopías sociales. De alguna forma, se está dando gato por liebre cuando nos inoculan todas las secuelas de lo - ya algo lejano - políticamente correcto. Así, los feminismos 2.0 (a diferencia del feminismo clásico), ecologismos 2.0, nutricionismo 2.0 (por el cual nos recomiendan prácticamente vivir del aire porque todo lo que ingerimos es malo), etc., intentan modificar nuestro comportamiento y hábitos sociales. Son utopías sociales que se ofrecen al público como si fueran opciones políticas. Peor aún, se les adjudica ser moralmente "buenos", con lo que no se da opción a disentir o adherir a formas de vida alternativas (como la forma de vida tradicional hasta hace unos pocos años). Si no nos dan opción a disentir, se supone implícitamente que estas utopías sociales están al alcance de todo el mundo, con lo que alcanzaríamos el desideratum de la vida democrática además de negarse a sí mismas al negar el carácter de utopía (que por definición es inalcanzable). Pero esconden un totalitarismo muy del estilo de las admoniciones de la Iglesia en los tiempos duros del franquismo. No mires pornografía porque no es bueno (porque es pecado), no vayas con malas mujeres porque es malo (porque es pecado), y así sucesivamente. Si una utopía es real nos convertimos en robots pues lo que está por definición más allá del alcance humano se vuelve un imperativo de nuestro accionar en la vida, negándonos así la libertad y la voluntad. Borregos del mundo, uníos...
domingo, 13 de octubre de 2024
La vida es una representación porque nada de lo que nos acontece es real para nosotros. En efecto, somos animales simbólicos y vivimos siempre con lo que no está donde estamos. Más allá, o más acá, es el símbolo, pero no aquí y ahora. Así, actuamos para nosotros mismos y para los demás. Porque el yo tampoco es real, es una representación (ante sí mismo). Luego, no queda nada, solo movimiento (entre bambalinas). Solo yo, que soy una planta (más bien reseca) tengo el privilegio de no moverme. (Esta es una pequeña licencia, permitídmelo, por ser el narrador de ese pequeño relato). Entre paréntesis, siendo la vida representación podemos aprender, tener experiencia, porque hay alguien que nos enseña, que nos narra. Ese alguien, bien entendido, podemos ser nosotros mismos. Si la vida fuese inmediatamente lo que nos acontece no tendríamos distancia para poder hacer el pequeño decalaje que es lo que permite que la leamos como un libro (y aprendamos). Y si nada es real, somos libres, de alguna manera. No estamos atados a ninguna necesidad que nos oprima. Naturalmente, siempre somos lo suficientemente hábiles como para enredarnos nosotros solos en nuestras propias cuerdas que deberían servir solo para subir y bajar parte del decorado. Ya solo queda que alguien diga "colorín, colorado..." pero, por suerte, casi todos los días se le pegan las sábanas.
jueves, 3 de octubre de 2024
Yo sigo viajando todas las tardes, por acotar un poco la expresión, a través de esos mundos siderales que están en este. Si aspiramos a ser, tenemos que aprender a narrar adecuadamente. Sí, el ser humano es un ente que narra - y que es narrado - en forma impenitente. Y por cumplir con este aserto pues me monto mis películas que suelen ser variaciones sobre un tema más bien rococó. No creo hacer ningún mal a nadie, empezando por mi mismo, si muevo mi universo doméstico un poco más allá de sus goznes cada día (al menos lo intento). La narración tiene la ventaja de moverse, a diferencia de lo que se entiende por lo que es (el ser). Y si se mueve, confiesa que vive. Eso no es poco pues el ser por antonomasia, el de Parménides, está más muerto que vivo. Creo que ese ha sido históricamente el punto más conflictivo de la ontología (la teoría de lo que es) o sea como cohonestar la inmovilidad del ser con la viveza de la vida. Dejando de pensar el ser, por un momento, nos evitamos muchos problemas filosóficos aparentemente insolubles. Y como la alternativa al ser es lo que deviene, su trasunto al alcance de la mente humana es la narración. Narra y deja que (te) narren. Es mi consejo de esta tarde y por si acaso echaré más madera indicando que la costumbre, la repetición de un tropo en términos narrativos, es el muelle colchón en que puede reposar una vida cualquiera lanzada a la carrera de la vida, sin ir más lejos la mía.
domingo, 22 de septiembre de 2024
Creo sinceramente que la mejor solución para lograr la definitiva inserción, tan anhelada, de los militares en la vida civil pasa por dar un golpe de estado. Sí, los militares que están habituados a mandar pueden sentirse satisfechos si los civiles fingimos que nos mandan tras perpetrar un golpe de estado. Suya pasa a ser la responsabilidad política y los políticos civiles, confortablemente encarcelados o exiliados, pueden dedicarse a pensar, acto de gran peligro para ellos cuando están en activo. Podrían salir los niños de nuevo a jugar a la calle, qué sé yo que otras fabulaciones maravillosas se convertirían en realidad. Sí, definitivamente esta es la solución a los problemas, si no del estado, por lo menos del estadillo de las oficinas de objetos perdidos, pues como toda la sociedad estaría de golpe más ordenada los despistes diarios de los ciudadanos en la vía pública se reducirían mucho al limitarse la confusión viaria pues todo se reduciría para nosotros a seguir a pies juntillas los sonoros, y simbólicos, toques de silbato. La felicidad estaría de pronto al alcance de la mano, al menos para la mano y los dedos que tocan la corneta.
lunes, 16 de septiembre de 2024
La acción es una forma de perder pie, de perder terreno, pues vas cancelando opciones a medida que haces. Mientras que pensar es siempre una forma de perder tiempo pues solo cancelas el tiempo que le has dedicado. En ambos casos, son 2 formas de ir muriendo poco a poco. Y qué otra cosa es la vida sino la muerte, un poco postergada? Si alguien me ha seguido hasta aquí, pierde el día y también, seamos sinceros, el tiempo. Enhorabuena.
viernes, 6 de septiembre de 2024
Hoy he almorzado con mi amigo José María. Hacía cerca de 1 año que no comíamos juntos. Además fuimos al sitio habitual, un restaurante peruano. Con José María casi siempre hablamos de lo mismo. Pero los recortes de conversación se van pegando en un corta y pega metafórico en distinto orden de año en año. Para no perder pie entre tanto pedacito suelto no hay más que afianzar viejos recuerdos. Como la pequeña edad glacial europea (de 1500 a 1850), cuando el Sena y el Támesis se congelaban o la decisión de la Corte Suprema de Colombia de introducir derechos nuevos a pesar de los políticos colombianos. Sí, son pequeñas piezas que van y vienen de una a otra conversación y se insertan siempre en el lugar adecuado en el momento oportuno. Además no nos hacemos sombra, cada uno logra refulgir a su tiempo. Y así, de ceviche y causa limeña a ají de gallina o té frío de frambuesa pasa una grata hora y pico antes de levantarnos grávidos como si fuéramos preñadas listas para recostarse a continuación en una merecida siesta. Si cuento esto es para tener constancia en los recuerdos de facebook del año que viene sin tener que añadir fastidiosamente un nuevo recuerdo en mi achacosa memoria. Y si lo lee algún espíritu compasivo para que no quede la más mínima duda de que efectivamente ha ocurrido.
martes, 27 de agosto de 2024
Me acabo de cortar el pelo. He estado en un tris de preguntarle al peluquero si tenía muchas canas (eso, mientras veía caer finos hilillos blancos). Me he contenido. No os parece que la detención, sea del pensamiento o del verbo, es una estupenda maniobra de supervivencia? El "verbus interruptus" abre bifurcaciones momentáneas por las que me puedo colar si soy lo bastante ágil, mentalmente, y escapar de la quema. Siempre estamos a punto de la quema, verdad? Por lo tanto, mis silencios jalonan la via regia de la supervivencia. Es una cuestión meramente estadística. A menos emisiones verbales, más cortinas de humo se elevan hacia el mundo y, detrás de ellas, simular no parece una mala acción, pues todo va de suyo. Ser bueno o parecerlo? Yo creo que viene a ser lo mismo pues depende de lo parapetado que esté el "yo", la conciencia que observa. Es cuestión de grados de retrancamiento de la conciencia. Para mi, que soy transparente, una virtualidad de la ingenuidad que me caracteriza, parecer y ser son simplemente lo mismo. Sí, ya puedo sobrevivir, en el reino de la elegancia errante, por la calle, un par de meses más con mi rutilante corte de pelo.
sábado, 17 de agosto de 2024
Sospecho que la vida, de cada cual, se abona al tiempo circular y así tiene una estructura de rondas, que se entrelazan unas con otras, y que nos van llevando en una danza interminable. De aquí para allá, pero sobre todo para hacer pie casi siempre en el mismo sitio. Al fin y al cabo nuestra capacidad de variación de escenarios vitales es finita y acabamos a menudo muy cerca de donde empezamos la danza que nos acaba de ocupar. Pero danzar sería el emblema vital por excelencia. Si todo en nuestra vida acaba por repetirse es que seguimos una coreografía. Yo danzo cada día, patosamente eso sí, para poder salir y luego llegar a mi casa. Y dentro de mi apartamento, suelo danzar mentalmente coreografías muy repetidas. Es por eso que si no fuera esencialmente circular el carácter del tiempo de mi vida a estas alturas estaría tan aburrido que me habría abonado a cualquier cóctel de drogas, sexo o rock and roll, y no es el caso. Así que morir, punto y final, será el coup de force de mi vida. Es curioso, yo me imagino mi muerte como una continuación de mi vida circular, en la que nada acaba, algo así como la, última, sonrisa del gato de Cheshire que se va difuminando en el aire. Y dejo de hablar porque ya he puesto el punto y final de esta andanada.
miércoles, 7 de agosto de 2024
Borges y Kant son dos ejemplos de lo que yo llamo el perenne retorno sin mácula. Ambos repetían, incansablemente, gestos, movimientos y hasta pensamientos en ciclos de distinto recorrido. Así, Kant paseaba todos los días pasando por los mismos sitios con la tenacidad de un reloj bien engrasado. Yo, siguiendo los pasos de esos grandes hago lo mismo. Por las tardes, en casa, en solitario y por las mañanas, en el trabajo, apañándome para integrar en mi deambular cíclico a mis compañeros. Por supuesto, hay que introducir, de cuando en cuando, pequeños epiciclos, al modo del sistema de Ptolomeo. Pequeños ajustes que sostienen el modelo. Yo creo que uno de los secretos, a voces, de la racionalidad y de la humanidad, es la repetición. La posibilidad de mantener un esquema de pensamientos - que funcione - a través de la espesura de lo contingente que nos acaece día a día. En efecto, sin conseguimos mantenerlo en pie tenemos la llave que da acceso a una porción de racionalidad en este mundo. Con lo que lo que nos hace humanos no deja de ser una forma del aburrimiento. Y con esta pequeña trampa final no tengo que pedir perdón por ser tan soso, como dice mi madre.
domingo, 28 de julio de 2024
Se dice a veces que el tiempo real, lo que ocurre, es el presente. Pero ¿qué es el presente? Si lo vamos deslindando, a porciones, del pasado y del futuro, ¿cuándo tenemos verdaderamente acceso a "el presente"? En rigor, el presente es el límite matemático tanto del pasado como del futuro. Y tiende a cero. Esto me parece que ejemplifica bien que el tiempo humano que conceptualizamos es problemático. Es como si funcionase con interrupciones, a empellones, no se desarrolla con fluidez. Y la fluidez debería ser una de las características del tiempo, creo yo. Desde este punto de vista, la eternidad en la que viven tanto los seres divinos como los animales no humanos es el tiempo hablando con rigor. Y lo que los humanos llamamos "tiempo" es una eternidad interrumpida. O sea, un asco de tiempo. Disculpadme, que voy a sacar la mano por la ventana por si llueve.
jueves, 18 de julio de 2024
Todas las sociedades tienen reyes, o lo que es lo mismo, el pico social, el culmen social. Así, ahora mismo el rey puede ser un as deportivo tras culminar su proeza. O bien, un político prominente gracias a alguna cuestión de actualidad. O quizá, un cineasta o actor o actriz de cine por alguna actuación reciente. Algunos países tienen sus reyes permanentes, los titulares por así decir. Pero el pico social varía muy notablemente cada poco tiempo. La misión del rey o la reina circunstancial es poner la marca-país en el hito que ellos representen en cada momento. La herencia de cada breve reinado no es otra que la que corresponde a estar en la cúspide en el instante adecuado para traspasar el testigo al siguiente rey o reina. No estoy hablando de los reyes hereditarios que algunos países, como España, mantienen hoy día (también hay monarquías electivas como el Vaticano, Malasia, y algunos otros). Está en la naturaleza de las cosas tener reyes. Cosa distinta es dejarlos que se reproduzcan.
lunes, 8 de julio de 2024
"Historia de la eternidad", "El fin de la eternidad", son dos títulos de obras de Borges y Asimov, respectivamente. A mi me parece más logrado, literariamente hablando, el de Borges, aunque los dos aluden al mismo concepto paradójico. Así me siento yo un poco esta mañana de post-Orgullo, en la que mi noche loca ha consistido en aguantar en mi casa estirando la noche hasta las 12, hora en que en la aledaña plaza de Pedro Zerolo cesaba la música orgiástica, y a continuación, apagar todas las luces y dormirme. Hoy sería yo objeto de un cuento de Asimov, seguramente, al darme cuenta de que mi estabilidad - serenidad - presente es un poco el resultado forzado - y así, a regañadientes - sencillamente de haber ido cumpliendo años y no morir en el intento. Y así, soy un sobreviviente de mi mismo, de mi yo de otras épocas en que intentaba disfrutar irrefrenablemente apurando hasta las heces el vaso lleno que me ofrecía la vida. Sencillamente no es que roce con el dedo gordo del pie la ataraxia sino que se ha ido reduciendo hasta convertirse en un hilillo de vida mi caudal. Y yo que creía ser un poco sabio!
jueves, 27 de junio de 2024
Ya hace sus buenos 2.500 años que conocemos las paradojas sobre el movimiento de Zenón de Elea. La tortuga y la liebre que nunca la alcanza, teóricamente, en veloz carrera. O la flecha que, teóricamente, nunca llega a tocar la diana. A mi modo de ver son casos particulares de algo más general, a saber, que la comunicación humana mediante el lenguaje es siempre imperfecta. Los animales no humanos y la divinidad, en cambio, conocen la comunicación completa, perfecta. He vuelto muchas veces sobre esta cuestión. Es una característica del lenguaje verbal humano que hace, por ejemplo, que nunca podamos concluir, que siempre podamos decir algo más. Y esa divergencia entre la acción humana y el lenguaje verbal que, supuestamente, la subtiende y le da sentido, ese "gap" nunca cerrado, es lo que nos da tiempo, psicológico y conceptual, para reconstruir una y mil veces, indefinidamente, la realidad. La flecha que nunca da en la diana inicia un viaje hacia lo infinitamente pequeño, rebotada de no poder rozar el infinito que se abre a la teoría, a su explicación por medio del lenguaje verbal y que es un límite inalcanzable para este. Somos inteligentes porque podemos ser imperfectos, lo que está vedado al resto de los animales y a la divinidad.
lunes, 17 de junio de 2024
"La démangeaison", el prurito en traducción libre. Sí, yo recuerdo de otros años, otros veranos, las molestias de piel en varias zonas (pies, tobillos, sobre todo). Pero desde hace un tiempito, nada de nada... Oye, qué maravilla, no! Pues, no sé. Porque me doy cuenta de que mi metabolismo se va ralentizando cada vez más. Y si ahora es así, qué será en 10 años...! El amigo José María, que tiene 74, me dice que el radio de su accionar se restringe cada vez más. Lo mismo le pasa al amigo Ezequiel, de 72. Yo tengo 10 menos. Así que cada vez me queda menos vida útil. Pero por otra parte, y para qué? Hoy mi madre, al teléfono, me decía que en Madrid hay muchas cosas (espectáculos de calle), y yo le contestaba, a mi no me gusta eso. Cada vez tengo menos ganas de chocar, de darme encontronazos con el mundo, que eso es de lo que se trata cuando decimos que vivimos, que hacemos cosas... Y si tenemos en cuenta que según otra versión, soy un cactus reseco del desierto...pues no hay mal que por bien no venga.
viernes, 7 de junio de 2024
Siempre hay al menos 2 opciones ante cada situación pues el lenguaje verbal es fundamentalmente binario (si-no) ya que no hay creación ex-novo. Al hablar, por ejemplo, si afirmo algo estoy "royendo" de alguna otra porción de realidad la materia, ni que sea conceptual, con que construyo mi afirmación. Hablar, y hacer, es siempre reconstruir. Así, se levantan siempre a la vista lo construido y los montoncitos de escombros de los que he tirado para construir. Al afirmar, implícitamente, tengo por delante lo afirmado y también lo negado, conformado este por lo derruido que he utilizado. Es otro ejemplo del principio de acción-reacción que me parece la herramienta básica de lo humano. Esto da al ser humano una incompletitud esencial pues nunca se acaba de "cerrar" una opción. Y ser incompleto es así la marca de la casa humana. Ser incompleto, imperfecto, sin acabar nunca es lo que permite, seguramente, que hayamos podido conceptualizar el tiempo y, de paso, cualquier otro concepto. Para ser fiel a mi mismo no puedo aspirar a la perfección. Con lo que fallar y errar son el emblema de mi vida. Si no puedes es que estás vivo.
martes, 28 de mayo de 2024
Yo siempre he pensado que la política, y más en estos días, es la continuación de la guerra por otros medios. Con lo que, dado que la guerra es resolutiva y la política no, las personas con alguna conciencia política están muy frustradas casi de continuo. Ayer le decía a mi amigo F. que a mi eso no me afecta ya que estoy al margen casi por completo de los circuitos de sobreestimulación y castigo, esto es, de los mass-media en general. Yo me informo por 2 o 3 medios digitales en los que casi nunca entro en las noticias, me quedo en su titular y solo veo fotos, no así imágenes en movimiento. Leo, de mi periódico favorito, las columnas de 3 o 4 periodistas a los que sigo, nada más. Tengo otro amigo, M., que está permanentemente de los nervios porque sigue una dieta copiosa de noticias y tertulias periodísticas. Pero no sé si recomendar mi particular receta porque eso sería tanto como pregonar las virtudes del anacoreta, y eso sí que no está nada, nada, en el espíritu de nuestro tiempo.
sábado, 18 de mayo de 2024
Al igual que en ciertas cosmogonías antiguas, para mi el mundo es muy simple. Parto del supuesto de que ni lo conozco ni puedo llegar a conocerlo. Y de ahí busco la línea de menor presión cognitiva. Así, para mi el mundo es un agujero. Sencillo, no? Es un agujero que siempre estoy pisando, con lo que todo lo que llevo encima acaba cayendo en él. Sí, los intentos diarios de cambiar el mundo los tiro alegremente al agujero. Los heroicos esfuerzos por sobrevivir día a día, al agujero. La experiencia y la memoria, al agujero. Con lo que siempre estoy en un estado adánico frente al mundo. "Si todo es nuevo, nada se pierde", sería mi lema existencial. Cada día vuelvo a nacer (de un repollo), eso sí, ya mayorcito y hasta medio cascado. Nunca seré un adulto, claro. Con lo que no tengo problemas de adulto. Pues en cuanto asoma lo terrible, al agujero. Claro que tendré que acabar por tirarme yo de cabeza al agujero. Sí, acabaré por morir de éxito.
miércoles, 8 de mayo de 2024
Según algunos, no somos libres, al igual que el resto de la Naturaleza, sometidos todos a las leyes y principios que la ciencia intenta revelar. Creo que se trata de un falso dilema el que nos sitúa entre la Escila y la Caribdis de la libertad o la determinación. Porque ser libre significa que la conciencia estipula nuestros pasos. Y la conciencia, para la ciencia, es un homúnculo que supuestamente habita el interior de cada testa humana. Quiero decir que la única representación para la ciencia de la conciencia es, a efectos prácticos, esa. Porque la conciencia, por definición, no puede tener traslación objetiva, al ser, para sus defensores, la clave y cifra de lo subjetivo. Así que la ciencia que intenta estipular las leyes que rigen al mundo - y de paso, a nosotros - se queda muda ante la conciencia. Literalmente no se puede expresar, decir, en términos científicos. Y si no puede ser objeto de discurso - científico - no se puede contraponer en el mismo plano al discurso de la determinación - científico -. Con lo que no se puede plasmar lógicamente el supuesto dilema. Eso no quiere decir, por supuesto, que el debate en la vida nuestra de cada día no siga abierto. Pero, créedme, es perenne o al menos tanto como la vida humana pueda serlo.
jueves, 25 de abril de 2024
Mi vida se puede leer como una novela (por ahora inacabada). Y, al igual que Rayuela, no hay un modelo único para armarla. Hay, creo, 2 o 3 ideas-fuerza que permiten montarla. Pero igual sería más interesante, caso de que tuviera algún lector, seguir el curso de minucias, futesas, a las que se puede dar la importancia que se quiera. En cualquier caso, no creo poder decir que mi vida es mía. Entiéndaseme, en tanto que ser social, mi vida tiene muchos fusibles y engranajes que la hacen funcionar y no muchos dependen exclusivamente de mi. Soy una persona mediocre moral e intelectualmente, en el sentido de que, funcionalmente, mi vida no destaca por nada especial. Cuando muera un amigo dice que todo irá al contenedor. Mis libros, mis discos... Y bien está. Así se hace sitio para las generaciones siguientes. Me estoy dando cuenta de que quizá estoy escribiendo mi epitafio. Como suele ocurrirme, me tomo atribuciones que no me corresponden. Al menos estoy levantando la mano en la clase de todos, lo que dada mi acentuada timidez, implica por mi parte poner un gran empeño. Pero no espero, como Nerón, un aplauso cuando caiga el telón. Ni creo, tampoco, que se oiga grito alguno solicitando al "Autor, autor..!"
lunes, 15 de abril de 2024
La política debiera ser el reino de la pragmática, lo que está orientado a las cosas mediante acciones, pero es realmente así? En épocas de plenitud social seguramente lo sea pero se dan altibajos. Actualmente, en España al menos, da la impresión de que prima el acento sobre el lenguaje. Y como el reino natural de la política está en la acción pues el uso de la palabra destinada a dar forma a la acción vira rápidamente hacia la normativa, la prescripción, la ética en el mejor de los casos. Pero si cojea la pata pragmática entonces el lenguaje de la política rápidamente deja de orientarse hacia la verdad, que es la manera en que las normas pueden prescribirse éticamente, para caer en la más redomada de las mentiras. Es un ejemplo más de la acción-reacción que es el sistema de movimiento social por excelencia. Sí, cada uno de nosotros somos pistones sociales, más que engranajes sociales. Y la política es el medio social para embridar y orientar por donde sople el viento al conjunto de los pistones sociales. Cuando estamos embarrados en las mentiras el barro entorpece su funcionamiento. Limpiar todo esto es tarea engorrosa y meticulosa. Y sobre todo requiere de lenta pulcritud. O de una lluvia salvífica...
viernes, 5 de abril de 2024
En España el cotilleo es el pan nuestro de cada día. Y no hay pan duro si hay hambre...Los centros de trabajo, las plazas y casi cada casa rebullen cada día con el zumbido perenne de los insectos sociales que somos. Sí, la trama fina de las relaciones sociales en España la constituye el cotilleo. Todas y todos lo practican, a mi que no me digan... Cotillear no implica necesariamente maldad o inquina contra el o la cotilleados sino un afán obsesivo por tirar la piedra y esconder la mano casi, casi, en abstracto. Quiero decir que lo importante no es la persona alanceada sino que el murmullo no decaiga. Porque esa trama, en negativo, esconde un temor cerval al "qué dirán". Con lo que el país entero, España, cada una de las personas que lo componen, vive coartado en su accionar por temor a ser señalado con el dedo. Tanto las posibles acciones buenas como malas que puedan ser tildadas en alguna manera de creativas, originales o innovadoras quedan retenidas en gran medida antes de asomar la cabeza por el miedo al "qué dirán". Lo rutinario, lo consuetudinario, no. La mediocridad moral, no. Y así seguimos en esta España nuestra.
lunes, 25 de marzo de 2024
Pintan bastos en la política. Cada vez hay más fanatismo, unido a una mengua de los valores éticos y a una desvalorización de la justicia. Creo que todo eso lo subsume el miedo ambiental que envuelve a la gente. Si la gente tiene miedo se encierra cada vez más en sí misma sin mucho margen para ponerse en el lugar del otro ni para preocuparse de que tengan las oportunidades y el trato justo que se merecerían en tanto sean nuestros semejantes. Y el miedo ambiental, generalizado, conlleva el egocentrismo pues no salimos de nosotros mismos y no vemos más allá, lo que en afectos se traduce en narcisismo. Todo lo anterior creo que tiene su basamento en el relativismo que impregna nuestra época. Relativismo que socava los valores familiares lo que conduce directamente al egocentrismo y narcisismo de cada uno. El relativismo se instauró en el arte desde principios del siglo XX, cuando el arte occidental renunció a la belleza porque esta es algo que todos perciben de inmediato de una manera similar con lo que tradicionalmente ha sido la piedra de toque del arte con valores absolutos propio de toda nuestra historia anterior. En muchos casos el emblema del arte con valores absolutos ha sido la curva, el arco, las volutas en todas sus formas. Porque la curva es sinónimo de belleza. Las líneas rectas y la geometría en general imperan desde la instauración del relativismo en el arte. Pero desde principios del siglo XX ha llovido mucho, y ya estamos en la tercera generación de artistas que beben del relativismo. Con lo que se instaura una forma de tradición, la tradición relativista. Y, quizá, estén empezando a surgir valores absolutos propios de quien sigue una tradición. Así, las curvas en la arquitectura como en el Guggenheim de Bilbao o en bastantes de los rascacielos de última hornada. Es una forma nueva de buscar belleza, no volviendo al pasado sino evolucionando hacia el porvenir. Son chispazos aquí y allá porque hay tantas tradiciones relativistas al menos como -ismos proliferaron. Y de cada una surgiría un acceso a la belleza diferente. Si el arte vuelve a ser mascarón de proa de la ideología occidental puede que nos salvemos todavía del pregonado retorno a una Edad Media que tantos agoreros vaticinan.
lunes, 18 de marzo de 2024
Soy viejo. Perdonad que esta aserción se haya convertido en ritornello, pero es que yo no me lo acabo de creer. Supongo que con el tiempo esto se volverá un problema al diferir tanto mi cognición de la realidad decrépita de mi cuerpo y espíritu. Ahora, por decirlo llanamente, estoy en el filo de la navaja, todavía me puedo creer casi cualquier cosa. Pero conforme me vaya acercando a la setentena esto se hará cada vez más difícil. Esta mañana, hablando con un colega en años, mencionaba el ejemplo de un perro al que quiero mucho, que es ya abuelo y que ya sube al sofá donde suelo sentarme una patita primero, otra después y la otra y la otra... pero hasta hace relativamente poco tiempo ascendía de un salto. Pues el otro día, supongo que llevado de un impulso de juvenalia quiso subir de un salto...se estampó de bruces. Se detuvo un instante y subió patita a patita...Así me pasa en estos tiempos todavía solo metafóricamente. Pero con el paso de los años se hará literal. Es como si viviera en poesía actualmente, un poco al modo del Burgués gentilhombre, de Molière, que se asombraba de que supiera hablar en prosa. A medida que pasen los años recaeré en la prosa, de forma prosaica. Y prosaicamente acabo esta entrada agradeciendo al Señor que siga pudiendo calzarme los pantalones levantando una pierna primero y luego la otra...
lunes, 4 de marzo de 2024
Retomando lo dicho en mi anterior entrada, la violencia legítima equilibra a la ilegítima en una sociedad sana. Y entonces, el coste, el volumen económico que deriva de la delincuencia tendrá que ser equilibrado por el coste económico de la violencia legítima. Pero estoy casi seguro de que el valor presupuestado de la policía y el ejército es mucho menor que el de la delincuencia. Así, tendrán que añadirse otras formas de violencia legítima como los mataderos o parte de la fuerza coercitiva que ejerce el capital sobre el trabajo, por ejemplo. Al llegar a equilibrar el coste de la violencia ilegítima esas cantidades se incluyen en el "debe" social general. Todo lo que lo excede es el "volumen" social útil que, sumergido en el medio correspondiente desaloja la cuantía útil de transformación social de una sociedad dada. O de como la física recreativa ayuda a pasar la tarde de algún ocioso.
lunes, 26 de febrero de 2024
La violencia legítima (esto es, la detentada por el Estado: policía, ejército...) equilibra, en una sociedad sana a la violencia ilegítima (delincuencia). En tal caso, hay paz social, justicia social y bienestar social. Si la violencia legítima es menor a la ilegítima, hay desestructuración social. Y si es superior, la sociedad es una tiranía. Cuando hay equilibrio se aplica un principio de Arquímedes social.
lunes, 19 de febrero de 2024
Yo creo que ser rey, o miembro de una familia real, lo ilustra bastante bien el siguiente chiste de hace unos años. Felipe, que entonces era príncipe, va y le dice a su madre: ¡Mamá, mamá, soy guey, soy guey!. Y la Reina, con su bronco acento germánico, le dice: No, hijo, el guey es tu padre, yo soy la gueina y tú eres el príncipe. Así se las ponían a Felipe II (o Carlos III, o Fernando VII). Los pobres mortales de a pie, en cambio, tenemos que vivir, o sea, tenemos que darnos de cabezazos contra la pared porque vivir, si es algo, es un contratiempo. Y un chiste que nos contamos unos a otros.
lunes, 5 de febrero de 2024
El lenguaje verbal no llega a conclusiones, en general. Por definición, siempre se puede seguir hablando. A diferencia de la comunicación entre animales no humanos que alcanza la comunicabilidad perfecta (ya que no hay más de lo que se "dicen" unos a otros), la utilización del lenguaje verbal comporta siempre la imperfección pues no llega a conclusiones. Prueba a intentar "cerrar" un diálogo (hablo hipotéticamente) y se te abrirán de inmediato varias vías de agua por las que mana un hilillo de comunicación (todo lo que se podía haber dicho y no fue dicho). Siempre se puede añadir, o sustraer, alguna parcela comunicativa, en cualquier diálogo. Puesto que no se llega a conclusiones no se puede "salir" del lenguaje verbal. Es, así, un ámbito cerrado (sobre sí mismo) a diferencia del lenguaje de los animales no humanos. Por decirlo metafóricamente, el lenguaje verbal utiliza la fuerza de la gravedad, tiene masa; mientras que el lenguaje de los animales no humanos es pura energía.
sábado, 27 de enero de 2024
Tengo más de 60 años. Y vivo con un moderado optimismo que considero es la postura ante la vida más cabal para hacer frente, e intentar compensar, la avalancha de contratiempos y miserias vitales que siempre acechan. Sí, pero... Leí hace un par de días una entrevista al escritor Eduardo Mendoza a quien siempre he tenido en gran estima. Este hombre ronda los 80 años. Y me quedé sorprendido al leer que considera que la vida es una pérdida. De tiempo, de energías y de posibilidades reales. En un primer momento mi reacción fue echar por tierra al ídolo literario pero he recapacitado al estimar que a su edad seguramente no queda mucho para alcanzar, de verdad, el horizonte. Y, en consecuencia, el registro vital está casi agotado. Todos pensamos que asumimos la decadencia que se producirá en una edad avanzada pero yo no la tenía verdaderamente muy en cuenta. A 20 años vista de dejar de creer en el horizonte como utopía.
miércoles, 17 de enero de 2024
Como nadie es capaz de predecir el futuro, por definición cuántas más alternativas de futuro se supongan, menores probabilidades hay de que ocurra "algo" realmente en el futuro. Así que, en el último siglo y medio ha aumentado grandemente la potencia de la realidad del presente. Con lo que ha aumentado la capacidad de desalojo del futuro. Como nadie puede decir cual es la capacidad total del futuro, no se sabe si lo achicamos o menguamos significativamente. El límite, desde luego, sería la oclusión del futuro con lo que se cancelaría la evolución humana en un período dado.
viernes, 5 de enero de 2024
Para el ser humano solo hay dos clases de cosas en este mundo, narración y acción. El movimiento y la quietud, son las dos caras de la acción y la narración es la palabra que dando vueltas insensiblemente sobre el mismo punto va trazando surcos de movimiento a quietud y viceversa. En otros términos, es el movimiento dialéctico que mueve el sí y el no, yendo y viniendo incansablemente de uno al otro. El movimiento y la quietud son dos emblemas de lo infinito en tanto sus lugares son, por ejemplo, infinitamente divisibles. La ciencia con su acumulación de conocimiento cierto (y su corolario la tecnología) es lo que ha permitido al independizarnos de la naturaleza hasta cierto punto, que la narración se vuelva relativamente autónoma, relegando a la acción a mero soporte instrumental. ¿Pero si la narración vuela sola, qué será del conocimiento?
De la ciencia racional a la ciencia mítica.
Si se consolida este despegue de la narración en unos pocos siglos se ahogaría a la ciencia con lo que tendríamos 500 o 1000 años de edad oscura. Es posible que después, en un movimiento de síntesis retornase la ciencia sobre una base quizá más amplia y así sucesivamente, en ciclos que son propios del tiempo mítico. Con lo que la ciencia racional sería un momento dentro de otro más amplio de ciencia mítica. No del mito al logos sino el logos, un mito. Como nadie puede predecir el futuro, estoy seguro de que no será así.
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